Urbex – Exploración Urbana

Urbex – Exploración Urbana

Las ruinas urbanas, laberintos modernos de salidas múltiples.

Hace un tiempo que los jóvenes se acercan a las ruinas urbanas para la exploración. Esta actividad debe ser tan antigua como la de los primeros arqueólogos, pero ha llegado a la actualidad y nos llama a revisitar los lugares comunes que visitamos, nuestra cercanía romántica con las ruinas, lo que representa ahora, con su estética actualizada y sus nuevas técnicas  de exploración.  El Urbex  se define como la exploración urbana en lugares abandonados. Se distancia del mero turismo urbano y de las zonas rurales.  Se exploran: las grandes fábricas abandonadas, líneas y vagones de trenes sin uso, viejas escuelas, hospitales, iglesias, teatros, entre muchos otros. Se exploran,  tanto el espacio físico, como también un poco su historia.            

Los atraen: las imágenes poéticas de las flores creciendo en las grietas de las ruinas, el triunfo de lo natural por sobre la construcción humana.  El deterioro de los años en las construcciones icónicas, los ambientes pesados, siniestros, recargados de una energía que no entendemos.  También atrae el peligro, o más bien, enfrentar el peligro. Saltar de un vagón a otro, en un viejo tren. Entrar en lugares prohibidos, llenos de vidrios quebrados, estacas puntiagudas, clavos oxidados, jeringas.  Enfrentar la fauna de este submundo: ratas, cucarachas, gatos y perros callejeros.  También otras personas: guardias, vagabundos, drogadictos y otros exploradores.   

La exploración de estos laberintos modernos se hace hoy con otras técnicas.  Cámaras, drones, celulares en el bolsillo siempre listos para llamar. Hay que tener guantes y mascarillas en algunos casos.  Quizás zapatos de seguridad, antiparras, algunas técnicas de «parkour», ojos bien abiertos y valentía ante la exploración.  Requieren de la seguridad de siempre avisar dónde van, con quién y la hora aproximada de vuelta. 

Las ruinas tienen una relación con lo humano desde siempre. Las primeras tablillas de barro, donde se descubrió la escritura, se encontraron en un edificio abandonado hace más de diez mil años.  En la literatura son incontables las referencias y las exploraciones artísticas de las ruinas y sus simbologías.  En el Canto General de Neruda, por ejemplo, aparecen las Alturas de Machu Picchu. Ruinas de una ciudadela que siguen siendo estudiadas detalladamente hasta nuestros días. Los poemas de Neruda fueron convertidos luego en obra musical por el grupo «Los Jaivas», luego registrada en audio y video para todas las generaciones,  a muchos inspiran para llegar a las alturas de la ciudadela en el corazón de América del sur. 

Revisemos algunas otras referencias. Las ruinas circulares de Borges y sus visiones oníricas y simbólicas.   El mismo Borges en la Casa de Asterión;  un laberinto inexplorado, inexplorable, desafiante, como toda ruina laberíntica que guarde un minotauro. Cortázar vuelve sobre el mismo mito en Los Reyes, con una mirada distinta.

El laberinto es también parte del Urbex, encontrar las salidas es un desafío, pero también lo es perderse de un mundo hiperconectado. Un laberinto puede ser un refugio también.

«¡Oh caracol innominable, resonante desolación de mármol, qué fosco silencio discurrirán tus entrañas sin salida! »

Julio Cortázar

La exploración urbana es también, un viaje por el tiempo. Visitar lugares abandonados e imaginárselos,  con la gente que los ocupaba  en la época de apogeo, es un ejercicio maravilloso. En este ejemplo, el romanticismo con que Gustavo Adolfo Bécquer describía las ruinas, mostrando y transmitiendo su encanto por estos espacios, generando a su vez otras historias y su exploración, que inspira y ayuda a crear.

«Nada más extraño que aquel edificio, cuya negra silueta se dibujaba sobre el cielo como la de una roca erizada de mil y mil picos caprichosos, hablando con sus lenguas de bronce por medio de las campanas, que parecían agitarse al impulso de seres invisibles, una como llorando con sollozos ahogados, la otra como riendo con carcajadas estridentes, semejantes a la risa de una mujer loca (…)».

Gustavo Adolfo Becquer

Cine

Las innumerables personas que viven en espacios abandonados, debajo de los puentes o en los recovecos más increíbles de la ciudad,  y que con ingenio se preparan para sobrevivir, también constituyen una inspiración a la exploración urbana.  Las anécdotas y los mitos que se cuentan en torno  de un  lugar abandonado, son también parte de las historias que los exploradores buscan. Para eso se requiere vivir la experiencia de estar y sentir, con algo de sugestión, el ambiente del lugar. El cine debe tener algo de responsabilidad también en todo esto.  Transmitiendo el gusto por la aventura de adentrarse en lugares abandonados, con cargas o supuestas vibras que no entendemos del todo. 

Los ambientes post-apocalípticos que producen las moles de cemento y el deterioro de los años son retratados en el séptimo arte una y otra vez.  Queda claro, por ejemplo, con el fenómeno de Chernobyl, que se ha convertido en un lugar turístico y fuentes de inspiración de millonarias producciones televisivas.  Pero hubo una época donde todo esto apareció  y supongo que también lugares reales de postguerra, o en crisis económicas y bélicas de niveles muy complejos. Quizás en los años ‘70,  en Rusia,  Alemania y en algunos otros lugares de Europa.   De ahí la película de culto: Stalker de Andréi Tarvosky, que se nombra en algunas ocasiones como material de consulta y aprendizaje para los que registran las prácticas del Urbex.

Podríamos repasar decenas de películas como Mad Max, Blade Runner, Soy Leyenda, Akira; todo el historial de películas y series de «zombies» desde George A. Romero hasta The Walking Dead y para finalizar en el nuevo arte digital, de las cinemáticas de video juegos de esta era.   El mundo del cine está lleno de referencias a los escenarios abandonados. 

Plástica y Fotografía

El paisaje urbano en la plástica y en la fotografía se ha ido conjugando de muchas maneras.  Parece ser difícil hacer fotos de paisajes naturales sin que aparezca algo de urbanidad.  La fotografía a manera de registro acompaña a quienes realizan este tipo de  exploraciones, y también, los innumerables murales y grafitis que completan la estética del paisaje urbano abandonado.  Hay verdaderas galerías de este tipo de expresiones. 

El arte acompaña y acompañará la actividad humana desde siempre,  Incluso en estos lugares abandonados, donde vive también gente abandonada a su suerte.  Queramos o no, seguiremos  en la búsqueda  casi animal de la utilidad del arte,  sabiendo hasta ahora que solo nos hace más humanos. 

L:.DP.:

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