Poema 0

(Poema de la lejana clara noche).

Fue el sonido de sus pies volviendo otoño la tierra
lo que recuerda la vuelta de los glaciares y su afonía
cuando es más breve el día que un galope de caballos
y de noche se aceptan antifaces con plumas de ofrenda,
cual disfraces orquestados a un pretendido reencuentro.

Fue ese sonido que me hizo pensar en ti,
en tu boca corta de palabras medianas
por ser pilladas en la mentira.
En el andar de un campesino sigiloso
por campos de cosechas perdidas,
que hacía tu caminar a veces maduro, casi quedo
e indiferente al viento insomnio de la ciudad en medio día.
Fue el sonido lo que me hizo pensar en ti.
En tus blancos pies con sandalias de luna ondulada,
en el odio de tus ojos como apagando estrellas
y en la definitiva partida de tu hablar lejano.

Fue esa mujer que me hizo pensar en ti Matilde,
con su paso breve y oriental
mareando los restos de banqueta en que camino hoy.
Y no era el autobús rugiendo
como si tuviera la prisa del hambriento
por ingerirse de un bocado enorme las calles,
repletas de rostros, baches y minifaldas por silbar.
Como proponiéndome la ingenua manía de volver a ti
y a tus cabellos que fueron lecho de manadas en celo.
Y no era el autobús, ni el claxon, ni la mujer erguida,
Sino el dolor de tu nombre con derrumbe y claustrofobia.

Ricardo Hernández Vázquez
México

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