CERØ
Pasa la noche sobre una cama solitaria. Melancólica cama en el otro polo de la tierra. La mano invisible controla el amor, el agua, nuestra poca libertad. Sueño estelar en las lágrimas de una puta sentada en Lorenzo de Garaicoa. Quisiste amar al caballo corriendo entre el laberinto y el descampado africano que solo aparece en tus sueños. El barco rema a la deriva. Alguna vez pensé en sus ojos y en su boca. Estío como daga en el pecho. Todo se asemeja al caleidoscopio eterno. Tu muerte es el retiro del deber luego de que una bala se estrelle en tus senos. Dolor. Llamas a tu amante por otro nombre y sabes que antaño tuviste una amiga y que todo era un sueño o pesadilla. Miraste de alrededor. No había nada. Rogaste a los dioses que tu sangre fuese mejor que solo pus asemejada a la hidra. Le dije que en roquerio, la sonrisa las manos las piernas y el corazón de un minotauro, sería solo el espejismo de algo que nunca tuvimos. Le dije que en el corazón de un minotauro encontraría la respuesta del mundo. Le dije que en el corazón de un minotauro de viento recordaría la escena guardada en un filme que nunca podría olvidar. Amaste el dolor de la daga en tu cuerpo y viste el ojo del oráculo reflejado en la visión de un gato. Corriste detrás del dolor. Corriste detrás del otro. Sonreíste. La visión se volvió igual a la mano invisible en el sueño infernal de nuestro respiro. Duermes en los brazos de doncella enamorada y sus ojos traslucen en la madrugada. Y todo se olvidará. Tomaste su mano y tocaste su hombro y le dijiste que no había ya un poco de licor para sanar las heridas. Suspira. Abraza tu cuerpo escuálido y frío como este día. Abres la ducha. Todo está inconcluso. Sientes el agua correr. Luz entrando por la pequeña ventana frente a la bañera. Miras tras la puerta y por la ventana. ¿La ciudad llora? ¿Los muertos lloran? ¿Lloras? Recitas un poema casi olvidado. Sus ojos (los de ella) parecen salvarte de lo que siempre temiste. Miras tras la puerta. Tus manos palpan un cuerpo cálido y hermoso mientras olvidas todo… Hasta tu nombre y tu cuerpo en la ciudad…
Reflexiones de alcantarilla
Expandes los surcos vacíos
de calles que siempre viste.
Besas a una mujer en el club nocturno
y ya no sabes si ella ama a quién dice amar.
Va colgada de trago y llora y gime,
se mea en el baño y apenas puede ponerse de pie.
Sus senos se abren camino a la vista de todos
y la visión cambia, por un momento te sientes tan solo
un ápice de tristeza, melancolía.
Ella llora y se sacude alrededor,
quiere pasar la noche contigo
recorrer el pasado podrido de un amor fecundado en la nada
o en la proliferación de la vida que ha sido su hijo.
Te marchas, ya no hay lugares de comida,
los rostros no están ausentes y parecen carecer de algo.
Algo como…
Te alejas y recorres las calles que amas y detestas.
El olor de la discordia o la desolación te invaden;
Muchachos de tu edad yacen en el asfalto frío y delgado
los huesos se conmueven,
tu espina dorsal te envía una descarga:
tan desesperados tan solitarios y tristes.
El beso es una forma de abandono.
Una forma de abandono anunciado en las alcantarillas.
Y las ratas juegan con comida putrefacta, pero en Nueva York también lo hacen.
El viento gélido acaricia tu rostro mientras ves las pocas estrellas que se ocultan
por el smog denso y horrible.
Caminas la avenida principal, ya no hay palabras.
El poema se coagula en una de tus entrañas y se vuelve la caca
que ha de salir por el váter de tu cuarto.
Tan desesperados tan solitarios tan tristes
que ni el mismo vodka puede ayudar.
Estás en un octavo piso donde tu mente se acopla
al ruido de los autos y parlantes y gritos, voces bebés que lloran caseras muertas en vida.
Disparos a lo lejos mientras aquella muchacha se aleja se aleja se aleja.
El vientre infinito de dios nos dejó tirados, magullados.
Cuerpos cayendo del cielo para volver hacía dentro algún día.
Hombres y mujeres creciendo como orquídeas en la oscuridad de una ciudad tan mezquina como la suerte.
Tan desesperados tan tristes tan solos.
Suena la puerta de un cuarto totalmente blanco.
Al fondo Jesús nos observa ¿se estaría riendo?
Soplo alado e instantáneo que nos arropa una noche más.
Y ya tan solo queda
ver el ocaso nocturno.
Descansar.
Cerrar los ojos.
Retrato de un amor
Un amor como ningún otro; un amor inquietante aún para el más valiente Darlo todo Sumergirse en un océano Flotar como un náufrago a la deriva Buscar la muerte o algo que nos salve. Una caricia una mirada un apego un suspiro Cielos que avanzan con el viento potente -Una tormenta– Una tormenta o una catástrofe/hecatombe que sumerja a los mundos En un aura de zozobra más allá de una evolución, la desdicha, las ganas vacías de amar a algo o alguien o peor aún de no entregarlo todo. Cuando un cuerpo se apega y el seno primordial de la vida toca tu pecho Cuando las uñas de la vida tocan tu pecho Cuando los ojos de diosas etéreas rozan tu rostro Que sea un cuadro Una pintura Un dibujo Un boceto Una obra de arte sin término ni comienzo Un amor como el suspiro de una fogata en medio del bosque, le dije -Tener certeza de la desolación y sus varios significados que se tornan como verdades, sí, así se lo dije, un amor que nos vuelva más humanos y vulnerables, ese sentimiento que nos tiene al acecho; energías que se arrastran detrás de nosotros mientras todo el mundo tiene terror u ocio a entregarse justamente, pero siempre, esperando algo o todo a cambio que inconscientes y que injustos- Un amor, le dije, que no se asombre cuando la historia llegue a su hilo final y que sonría ante la despedida de dos almas tocadas por la gracia divina. Un amor sin tiempo ni edad ni espacio ni personas Un amor de secretos/misterios Juegos a la contra, sadismo, melancolía. Dos personas juntándose para abrir una brecha entre el cielo y el infierno, sí. Un amor puro como una bomba nuclear aniquilando la existencia para que ésta vuelva a nacer…
Pedro Mieles
Guayaquil, Ecuador.

Pedro Mieles Cantos es un poeta y narrador, nacido en Guayaquil, Ecuador. Tiene 29 años. Actualmente vive en New Jersey, Estados Unidos. Algunos de sus textos han sido publicados en diferentes revistas digitales e impresas en México, España, Argentina, Alemania y Estados Unidos. Fue finalista en el Emerging writer fellowships miami book fair 2022, Tercer lugar en el 10º Concurso de cuento y poesía de ciencia ficción “José María Mendiola” – Categoría Poesía, México, 2023, Finalista de poesía de ciencia ficción por la Biblioteca UCLM – España, 2024, Parte de los seleccionados en la II Antología de la FIL NYC 2022 y parte de la organización para el circuito de poesía Nuevas Miradas de PLATAFORMA PLACA EDITORIAL para la FIL NYC 2025, Estados Unidos y posee otros galardones. Su primera novela fue publicada en el año 2025 por la editorial After The Storm, El paso, Texas, Estados Unidos.