Innovar

En estos meses me ha dado vueltas en la cabeza la palabra «innovar» y su relación con el arte. La breve experiencia con la publicación de la revista ha sido nutritiva, extensa, poderosa, delicada, y también abrumadora.

He logrado mirar tantas otras perspectivas del arte, que ahora siento que hay mucho más por descubrir. Y, en efecto, al cruzar la esquina, sigo descubriendo más y más vertientes.

¿Todo lo que el ser humano siente y expresa, puede llamarse arte?

Sí así fuera, estas dos palabras, innovación y arte, deberían ir estrechamente ligadas. Sin embargo, el arte no es algo exacto, como la tecnología o las matemáticas, sino que corresponde a la expresión de la sociedad, construye conciencia y crítica. Nos hace profundizar.

El hecho de que un individuo pueda transformar sus sentimientos, sus emociones, para crear algo, es maravilloso. Y si está persona puede llegar a generar nuevos estados de ánimo en otros, es impresionante. Y es entonces cuando inicia la fase más creativa, tanto para el artista como para el público que disfruta del arte.

Por un lado, el artista buscará nuevas formas de expresión, nuevas técnicas, nuevos materiales y el resultado de esa búsqueda, será la motivación del espectador para obtener más satisfacción a medida que va comprendiendo las nuevas formas, creándose una nueva visión (que va modificándose cada ciertos espacios de tiempo) de lo que lo hace feliz, mueve, atrae y que le genera emoción.

Empieza a crearse una red de conexiones, entre los artistas, las piezas, las letras, la música, los movimientos, pinceles, luces, fotografías y el fuego interno que se despierta en el público.

Si la innovación se fusiona con el arte, la realidad se transforma, se genera una suerte de energía que logra una nueva visión del mundo.

Se necesitan personas comprometidas, a quienes les importe el brillo en los ojos, las lágrimas, las sonrisas. Se necesitan artistas que quieran tener el poder de impactar a uno, a miles.  Que no le teman a los cambios, que siempre quieran más. Artistas que no tengan miedo de subir, bajar, girar, correr o parar; y un público que sepa adaptarse a las nuevas versiones, que se acoplen algunas veces y que en otros momentos se sientan incómodos.

Se necesita que se generen cambios, movimientos; y los cambios a veces duelen, pero de esto se trata también el arte, de mostrar todo lo que somos, lo que tenemos, lo que nos desmorona y lo que nos construye.

Y es lógico preguntarse, cómo se puede lograr todo esto en medio de la pandemia. Miles de artistas en todo el mundo han sido afectados, muchos de ellos no pueden mostrar su trabajo, otros han quedado en el silencio sin saber cómo expresarse. La frustración aparece en primera plana como protagonista, pero es aquí donde entra en juego la palabra innovación. Si convertimos esta situación en una oportunidad para hacernos escuchar, habremos vencido. El uso de las nuevas tecnologías, las plataformas en línea, pueden ser ahora el mejor aliado.

Las amas de casa, los jefes, trabajadores, los ancianos y niños, todos somos en alguna medida artistas y en alguna medida innovadores, solo nos corresponde buscar qué tipo de artistas somos. Unos seremos apreciadores de las obras de arte y otros ejecutantes de alguna disciplina artística, ¿cuál eres tú?

Revista Clan Kütral se pone al servicio de todos, no solo para hablar de pandemias y contagios, para eso ya hay muchos medios. Sino, para hablar de arte, de emociones, de ideas, de todas los formas posibles en todo los mundos posibles. Para hablar de  nuestros sueños y de cómo resistir.

O.:Y.:C.:

Collage digital : Gabriel Quepuan.

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