El Museo

Aldonis Nuñez.

Lo Muñoz – Región de Coquimbo – Chile

Durante un viaje en el 2021 conocimos al don Aldonis Nuñez quien nos atendió en un café en medio de los cordones de cerros en la región de Coquimbo en el norte de Chile. Pedimos unas empanadas y un té y ahí él nos conversó de su vida. Las mesas del lugar estaban en una hermosa terraza llena de plantas diversas. Los colibríes comían el néctar de flores y algunos perros mansos estaban acostados en el suelo de piedras mientras hablábamos. Ahí nos contó de su vida y compartimos sus preocupaciones y nos contaba cómo era vivir en ese sector alejado de las grandes ciudades. En ese momento le preguntamos por un cartel que habíamos visto pasar unos pocos metros antes del café, donde decía “MVSEO”. Ahí nos contó un poco de la historia del museo de Lo Muñoz que él mismo había fundado y ahora administraba. Muchas de las piezas viajaron con él cuando viajó desde otra ciudad del sur de Chile. Nos contó de los premios que le habían dado y de las complicaciones de proteger piezas que tenía guardadas y de lo difícil de cumplir con las normativas, con los registros necesarios y todos los trámites. Mientras nos hablaba hacía crecer la curiosidad. El mismo nos invitó a ver el museo que estaba cerrado hasta ese momento.   

Don Aldonis había dedicado muchos años a rescatar, recibir y resguardar muchas piezas y objetos de distinta data y origen. Intentaba organizarlos y preservarlos de la mejor forma que podía. Abría solo al público interesado. No cobraba una entrada aunque si tenía una cajita de alcancía para recibir aportes voluntarios.

En la entrada y de frente nos recibió un gran cóndor disecado y bastante ajado quizás por las temperaturas y las condiciones del lugar. Eso podría decirnos mejor un especialista en taxidermia. Luego pudimos ver unas vitrinas con algunos objetos muy antiguos que provenían de pueblos ancestrales, retazos de historias o de la prehistoria quizás. Nadie sabe muy bien todo eso, había muchas piezas que no estaban documentadas y según su cuidador muchas no se habían estudiado lo suficiente. Se podían encontrar fósiles de ammonite, puntas de flechas y de lanzas, piezas o pedazos de vasijas diaguitas o preincaicas. Petroglifos que el mismo decía que más bien eran copias, pero parecían muy reales a nuestros ojos inexpertos. Entre todo eso un par de huesos de cachalotes y cornamentas de otros animales colgaban de las paredes. En otra vitrina había piedras de todo tipo. Una muestra geológica muy interesante. Don Aldonis muy caballerosamente respondía cada pregunta y tenía una historia para cada objeto.

En otra sección había artefactos más modernos y entre ellos una foto antigua de algún colegio católico donde don Aldonis contaba que había estudiado. El mismo estaba en la foto de niño. En otro mostrador estaban las fotos de él y los premios de la municipalidad por su aporte a la cultura, para el único museo de toda la comuna de Los Vilos.  

En otro rincón de la sala estaban colgadas algunas túnicas de sacerdote y piezas de ese tipo, muchos frascos y elementos quizás de química, entre ellos una serpiente conservada en un frasco con formol. En las paredes también había insectarios, mariposas y piezas de orfebrería mapuche. Varias máquinas de escribir y cámaras de fotografía entre otros artefactos antiguos, todo en un mismo lugar. La mirada se perdía en cada artefacto y quizás muchos no lo pudimos ver en detalle o se nos pasaron a la vista.  

Comentamos con don Aldonis que quizás todo eso podría estar mucho mejor expuesto en un espacio para la educación y la cultura en mejores condiciones, pero él sabía que, si eso pasaba, sería en una gran ciudad y no en un pueblito pequeño como Lo Muñoz. También comentamos que no a todas las personas les interesaba conservar ese material. Que la cultura y la educación quedaban en muchas ocasiones en segundo plano y que el turismo no era suficiente para solventar los gastos de un espacio como ese. Si bien había recibido en un par de ocasiones ayuda para construir la sala, no era suficiente porque hay algunas piezas que requieren de espacios con condiciones especiales durante todo el año. Tenía un computador antiguo que en algún momento le regalaron para trabajar en la catalogación de todas las piezas, pero un trabajo que él no pudo realizar y ahora con los años, el computador parecía otra pieza más del museo.

Don Aldonis nos permitió fotografías el museo y contar su historia para revista Clan Kütral. Difundir su trabajo. Todavía recibe piezas y trabaja en los permisos y la documentación.

¿Cuántos lugares así habrá en toda nuestra Latinoamérica y cuantas personas como Aldonis Nuñez del pequeño pueblo de Lo Muñoz encontramos en nuestros viajes?

Los espacios de observación y aprendizaje, las conversaciones con personas dedicadas a su cultura y preocupadas de la educación y de la cultura de los demás, sobre todo en espacios tan remotos como esos, deberían ser también una ocupación de todos. Difundir y apoyar este trabajo es una primera parte.

L.:D.:P.:

Fotografía: Johan Toro

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